Tartas que son más que tartas

Si hay algo que nos gusta en una boda es el corte de tarta.

No nos gustan las espadas, las tartas con bengalas, las tartas excesivamente grandes, las tartas con muñecos de boda feos, horrorosos y antiguos pero sí nos gusta el corte de la tarta. Ese momento en el que los novios cortan la tarta, la ofrecen, se la intercambian… Ese momento mediante el cual, en cierta medida, comienza la parte más informal de una boda (si es que no había empezado ya.)

Nuestra tarta fue la que nos aportaba el restaurante ya que a pesar de querer hacer corte  siempre tuvimos muy claro que el postre no sería una tarta. En nuestro camino hasta llegar al día de la boda se cruzaron las tartas de fondant.

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Las descubrimos y he de decir que alucinamos. Nos gustaron, mucho, mucho. Y hasta nos llegamos a plantear poner una. Nos lo planteamos hasta que descubrimos que la tarta nos costaba exactamente lo mismo que el servicio de transporte de los invitados y que el sabor del fondant no era lo nuestro.

Sí, estábamos allí pegados mirando tartas y más tartas. Alucinando con aquella tarta que traía las mismas flores que mi ramo, imaginando que la tarta podría seguir la línea cromática de la boda, imaginando que podría tener, incluso, algún elemento en común con la invitación.

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Estábamos allí hasta que la probamos. No nos gustó. El fondant no era lo nuestro. Entonces fue cuando nos hablaron de las tartas de mentira, esas que sólo sirven para decorar. Nos miramos y dijimos que no, aquello tampoco nos iba. Queríamos una tarta comestible, eso lo teníamos claro.

Reconozco que miramos y miramos por Internet, descubrimos los cupcakes, nos enamoraban aún más aquellas tartas que parecían verdaderas esculturas, pero eso, nos enamoraban a la vista pero no al paladar.

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Si buscamos en Internet tartas de fondant o respostería creativa salen miles y miles de opciones, se ha extendido rápido, muy rápido en nuestro país. Hay muchas empresas, pero también es cierto que hay mucha gente que realiza las tartas en su casa y las vende, mejorando el precio en la mayoría de las ocasiones. No seremos nosotros quién os dirá dónde comprar y dónde no, pero recordar que una tarta de fondant es algo comestible, y por lo tanto, es recomendable que haya sido elaborada siguiendo y cumpliendo con los protocolos y recomendaciones de seguridad alimentaria. Poneros en el peor de los casos, un invitado toma un trozo y algo le da alergía. ¿Dónde pediréis responsabilidades? ¿Cómo os aseguraréis de que todos los ingredientes estaban en buen estado? ¿Cómo sabréis exactamente de qué ingredientes estaba compuesta? Tartas bonitas y espectaculares sí, pero como todo en la comida, con los controles y la seguridad necesaria.

A día de hoy, os guste o no el sabor del fondant, creo que una tarta fondant bien realizada y que esté expuesta durante toda la cena en el restaurante puede dar juego a unas fotos muy diferentes, elegantes y estéticamente maravillosas por lo que, siempre y cuando el presupuesto lo permita, pondría una tarta de fondant en una boda.  A día de hoy.

Al final, nuestra tarta fue normal. Normal tirando a fea pero cortamos la tarta y nos comimos un trozo. Después nos zampamos el postre elegido. ¿Quién nos había dicho eso de que los novios no comían el día de su boda?

NOTA: Las tres imágenes que ilustran este post pertenecen a Mar de Azúcar

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3 comentarios en “Tartas que son más que tartas

  1. A mi la verdad que el corte de tarta no me gusta nada, pero reconozco que es una tradición.
    Lo de las tartas fondant estoy totalmente de acuerdo. Muy bonitas pero no dejan de ser bizcocho con un montón de azúcar por encima y carísimas!! Y la verdad es que ya me saturan un poco.
    Yo también creo que hay que encargarla en un obrador o pastelería. Que ahora hay mucha gente haciéndolas en su casita sin pagar autónomos, sin registro sanitario, sin declarar a hacienda, sin nada legal y haciéndose de oro, y de paso haciéndo cursos y ganando una pasta también con eso. Me parece fatal! Conozco una chica que se a hecho de oro con esa historia.

    Yo para las bodas soy fan total de los buffets de postres.
    Un besin!

  2. La verdad es que es alucinante como e ha extendido la elaboración de tartas de fondant en modo casero. Ha sido una expansión tan veloz como la moda de las tartas de fondant. Lo de los cursos es quizás lo que más me llama la atención, yo misma iba a hacer uno en una fecha en que me salió la cocinitas que llevamos dentro, me pedían 65 euros, que sí, que iban incluidos los materiales pero me parece una salvajada para alguien que lo hace en su casa….

    Los buffets de postres a mi también me encantan! Pero me encantan de esta manera que te parecen sensacionales pero que en tu boda y quizás por el tipo de invitados no lo terminas de ver. Creo que no me he explicado…

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