Queridos Reyes Magos

Vamos a ser sinceros, este año me he portado regular. Regular pero intensa.

Intensa de esas de reír con ganas y hasta quedarme sin respiración, de compartir las carcajadas con es gente que hace mi alrededor más bonito, intensa de gritar de alegría y de cabreo por partes iguales, intensa de llorar, a veces con motivo, otras sin saber por qué y otras porque se ha muerto el protagonista de mi serie favorita.

Intensa un rato grande. Hasta resultar cansina. Cansina pero con encanto, o eso me creo así que este año os pido…

….Un saco lleno de risas (enlatadas no, por favor) de esas que se escapan en cualquier momento, una bolsa de ilusión de la buena que nos hace ser un poco niños todos los días, unas cuantas comidas de esas que engordan también el alma, algún ratejo de esos de pipas y cervezas para recordar siempre que no es el dónde y el qué sino el quién, un montón de los grandes de abrazos que paran el mundo, unos cuantos pellizcos cariñosos y muchos “te odio” que esconden enormes “te quiero”…

…Escapadas y viajes de esas que curan y rejuvenecen, visitas con nocturnidad y alevosía al burguer de moda, tardes de sofá, manta y Netflix que hacen el resto, cafés hirviendo en los bares mientras sonríes por la buena compañía que tienes al lado, olivo y hortensias a partes iguales, baños en el Cantábrico y mucha arena en los bolsillos…

…Vida. Mucha vida, con sus alegrías y tristezas, con sus subidas y bajadas, con sus idas y venidas (sobre todo al sur!), con sus tú y mis yo, muchas sonrisas de esas de verdad que surgen sin una cámara delante y una pizca de felicidad tonta.

A cambio, os prometo seguir haciendo que existáis, seguir con esos nervios la noche del 5 de Enero y seguir pensando en vosotros cuando vea una estrella fugaz.

 

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Foto: La Nueva España.

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