Esas noches de verano.

Sí algún día pudiera parar el tiempo lo detendría, sin duda,  en una noche de verano.

Esas noches de verano en las que el mejor perfume es el salitre que llevamos en la piel y el mejor recogido del mundo es ese moño con tu pelo alborotado. A una de esas noches de verano donde lo dimos todo en la fiesta del pueblo bajo un cielo lleno de banderines y bombillas de colores, antes de que se pusieran de moda, antes de que dejáramos de bailar para fotografiarlas y conseguir likes.

Una noche de vaqueros y Converse, y esa chaqueta atada a la cintura por si refresca.

Esas noches de verano rodeados de amigos, sentados en alguna playa, escuchando las olas, dejando volar las risas, soltando el lastre que arrastramos de esa primavera cargada de otoño que dejamos atrás.

Sí, sin duda. Sí pudiera parar el tiempo sería en una noche de esas.

Los amores de verano, las noches de verano, los amigos del verano. En verano ocurre algo especial, algo mágico. Ocurren muchas cosas que ocurren en las otras estaciones del año pero el verano, sin querer decirnos como, hace que todo sea mucho más especial.

Todos tenemos un verano que es el verano de nuestras vidas pero sin embargo no recuerdo el invierno de mi vida. Quizás  ni tenga uno. ¿Y tú?

seponelesol

El verano es felicidad. Por su luz, por su calor, por sus tormentas repentinas corriendo de tu mano a resguardarnos en  el primer soportal que encontremos, por esos ratos frente a algún acantilado sintiéndonos pequeños pero a la vez los amos del mundo.

Las noches de verano sentados en una terracita del barrio, arreglando el mundo con una cerveza en la mano, sabiendo que mañana se trabaja pero disfrutando porque es una noche de verano.

Las noches de verano y su calor, sus “aparta que me das calor” cuando se esta en la cama, sus peleas por dormir con las ventanas cerradas o abiertas, o los ¿y por qué a ti no te han picado los mosquitos?

En verano todos estamos más guapos, somos más simpáticos y nos vemos más.

Sonreímos más, nos abrazamos más y nos besamos más, será porque el sabor a sal que dejan los baños en el mar nos gusta. O será por casualidad pero es.

Sí, sin duda. Sí pudiera parar el tiempo sería en una noche de esas.

Una noche de verano de esas que se convierten en amaneceres de verano y tú te quedas pensando como se os ha escurrido la noche de las manos pero sonríes porque ya queda menos para la siguiente noche de verano.

Las noches de verano como lugar para quedarte a vivir pero mientras podamos hacerlo, mientras esperamos a que podamos parar el tiempo, vamos a disfrutar de todas las noches de verano que nos quedan por delante, a convertirlas en recuerdos. En buenos recuerdos.

¿Vamos?

 

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