Y aquí estoy hoy.

Estoy rodeada de un montón de gente y sin embargo tengo esa sensación de me falta alguien. No es sólo una sensación, me falta alguien.

Estoy rodeada de esas personas a las que me paso el día llamando “los amigos de mi marido” pero que, tengo que reconocer, que se han convertido en mis amigos. Amigos de esos que están en tus peores momentos y en los mejores, de los que te han visto reír como nunca pero también cabrearte como siempre… Amigos al fin al cabo.

Estoy rodeada de los amigos de mi marido y me falta él, mi marido.

Estoy en una boda. No en una boda cualquiera.

Estoy en la boda de uno de los mejores amigos de mi marido. Del mejor me atrevería a decir. Y no está él. Y no es fácil.

Si hace 7 años cuando empezamos a vivir la vida de la mano y sus amigos me decían que Borja sería el primero en casarse alguien se acerca y me dice al oído que llegado ese día Kike no iba a estar presente yo lo mando al carajo. Sin pensármelo. Porque yo no me imaginaba hasta hace unos días estar aquí sin él.

¿Por qué mi señor marido se pierde la boda de su mejor amigo? Por trabajo. Y eso es lo único que hace que todos, llevemos mejor su ausencia, y es que al final, en estos tiempos que corren, tener un trabajo es ser un privilegiado.

Y aquí estoy hoy yo. De consorte, de representación, de amiga.

Aquí estoy yo, viviéndolo todo para que Kike, desde la distancia no se pierda nada, para llenarle el móvil de fotos que le saquen millones de sonrisas al salir de trabajar, para llamarlo en mitad de la fiesta antes de que el novio pierda la voz y le grite algo al oído, para emocionarme cuando suene Coti (si a mi me dicen que me voy a emocionar con Coti algún día me muero de la risa) y todos los amigos del novio la canten abrazados y a 700 km él la cante en casa, como cuando yo voceaba las canciones de mis artistas favoritos cuando no me dejaban ir a sus conciertos…

A veces se está sin estar, a veces es posible hacerse sentir cerca aunque haya ochocientas carreteras por el medio que nos indiquen lo contrario y señor marido, estás aquí. Estás en cada mirada que cruce con Borja y Lore, en cada brindis que hicimos los amigos, en cada risa que hemos soltado y hasta en las rosas de papel que Roberto ha hecho y está repartiendo…

Estás en cada selfie que sacamos, en esa canción que hemos bailado todos juntos, hasta en los nervios de Borja…

Estás… Créeme que estás. Estás aunque no estés atándote la corbata a la cabeza mientras Borja te mira orgulloso, aunque no amortices la barra libre y estés en el sofá de casa con una cerveza en la mano. Estás. Vaya si estás!

Estamos sacando un millón de fotos, guardando otro millón de momentos en nuestras retinas y a la vuelta vamos a contártelo todo, todo y todo. Y entonces, entenderás, si no lo has hecho antes, que has estado.

Que se puede estar, que jode no estar para dar ese abrazo fuerte después del arroz, para gastar alguna que otra broma, para hablarle al novio del poder del anillo… Que jode, pero que se puede estar de otras maneras y has estado.

Mi sonrisa permanente en esta boda es la tuya. Y lo sabes.

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Un comentario en “Y aquí estoy hoy.

  1. Mi marido también se pierde muchas de estas cosas por trabajo… Yo es lo que llevo peor de todo, pero cuando empece a salir con un piloto, sabia que nada ni nadie me aseguraría cumpleaños, fines de semana, bodas, bautizos, aniversarios… ¡Ánimo!

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