¿Si lo hago yo sale más barato?

 

Desde que la palabra manualidades ha caído casi en el olvido siendo sustituida por la palabra DIY (Do it Yourself) y la gente estresada de las ciudades hemos descubierto lo relajante que puede llegar a ser el trabajo manual y la satisfacción personal nacida del buen resultado al realizar algo nosotros mismos existe un boom del “Hazlo tú mismo”.

Lo hecho a mano es mucho más especial siempre. Siempre, siempre. Siempre y desde siempre, desde aquellas mantas de punto que tejía tu abuela pasando por esa tarjeta de cumpleaños tan currada que llega todos los años a tu buzón o ese complemento handmade que luces tan orgullosa.

Lo hecho a mano es mucho más especial siempre pero no siempre es más barato. Cuando optamos por arremangarnos y ponernos manos a la obra el coste debe ser un indicador que actúe sobre la decisión final junto con otros pero no un indicador decisivo.

 

Qué debo tener en cuenta para saber el coste de un DIY y saber si es rentable hacerlo?

1.Precio de todos los materiales.

Y cuando decimos todos es todos. Desde el más pequeño hasta el más indispensable. Elabora una lista de todo lo que vas a utilizar y suma precios.

2.Tiempo

                        El tiempo es una cuestión de la que siempre nos olvidamos. “Total.. lo hacemos nosotros”. Es tu (nuestro) tiempo pero debes contabilizarlo. ¿Hacer ese DIY que te has propuesto te resta tiempo para hacer otras cosas?¿Estás dispuesta a esa renuncia? El resultado merece las horas de esfuerzo? Realmente dispones del tiempo necesario para ejecutarlo? El tiempo es oro por lo que también debe ser un factor decisivo.

3.Resultado

¿Realmente el resultado es el que tú quieres? ¿Tienes las habilidades y los materiales necesarios para llevarlo a cabo? En ocasiones vemos DIY por la red para los que se necesita herramienta específica y creemos que la podemos suplir con lo que tenemos pero luego el resultado no es el mismo. Ni hablar de esos DIY bonitisimos que vemos hipermegasencillos y que luego no salen ni a la de tres.

4.Coste del producto acabado

¿Quieres hacer una guirnalda preciosa y facilísima y los materiales te cuestan 25 euros y la venden por  15? Tú decides pero en este caso yo optaría por comprar la guirnalda y dedicar el dinero que me ahorro y el tiempo a otro DIY que resulte más rentable económicamente o que sea complicado encontrarlo realizado. Precisamente así, queriendo regalar una percha personalizada y no encontrándola en España comercializada nació La Casita de Cuqui.

 

¿Qué pasa si a pesar de que el DIY que quiero hacer no es, a priori, nada rentable pero quiero hacerlo sí o sí?

Hazlo. No dudes. Sí estás decidida te aseguro que la satisfacción personal puede más que cualquier otro factor. Hazlo. Sin dudas. A veces nos venimos arriba, hacemos DIY porque sí, porque nos gustan, porque nos relajan, porque nos entretienen y porque lo hecho por nosotros mola más.

Si te apetece hacer un DIY y no te apetece saber si es rentable hazlo. Los DIY muchas veces se hacen porque si.

Llenar nuestro día, nuestra vida, nuestra casa de cosas handmade es sensacional pero nadie dijo que los DIY fueran baratos.

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