Cuando pasa el Día de Reyes

Cuando pasa el Día de Reyes te das cuenta de que ahora sí que sí, el nuevo año ha comenzado.

Te despiertas el día 7 de enero aún rodeada de papeles rotos esparcidos por el suelo y apuras a quitarte las legañas porque hoy el despertador ha sonado con más fuerza. Se han acabado las fiestas, los excesos y las semanas con días festivos intercalados hasta el próximo mes… Vas tachando los días en el calendario mientras apuras el primer café de la terrible cuesta de Enero aunque tú, que has tirado de tarjeta para ayudar a los Reyes Magos sabes que es verdaderamente en Febrero cuando te va a faltar aire para subir la última pendiente. Pero la subirás.

Es este día en el que visualizas esos kilos de más que han llegado a ti estos días y te descubres desabrochándote el botón del pantalón cuando te sientas y en el que te dices que no se van a quedar ahí. Es el primer día de la primera operación bikini del año. Y digo primera porque todas sabemos que la abandonaremos y empezaremos otra. O otras tres. Todo sea por llegar al verano o a la primera boda de tus amigos con algún michelín menos. O al menos más camuflados.

Los contenedores se llenan de cajas, limpiamos nuestras casas de los restos (mayores o menores) de las fiestas y nos prometemos a nosotros mismo que este año cumplimos los propósitos que nos hemos planteado. Puede ser que dentri de 30 días no nos acordemos de cuáles eran pero hoy los tenemos muy presentes. Tan presentes que incluso en la hora de comer del trabajo salimos corriendo a apuntarnos al gimnasio o a inglés. O a alemán, que ahora parece ser que abre más puertas.

Prometemos que las cañas se dejan en la barra del bar y que vamos a comer menos. Y más sano. Y luego llega el fin de semana.

Es hoy el día que aterrizamos en el año nuevo aunque sigamos confundiéndonos al escribirlo y somos más conscientes y de una manera más real que ya ha llegado. Ha llegado el año en el que nos casamos, el en que podemos decir aquello de que nos casamos el año que viene o el año de los cambios. Así de repente, casi sin contar con ello… Lo veíamos tan lejos y ya está aquí. Y ahora sólo quedan unos meses para todos esos cambios que tanta ilusión nos hace pero que a la vez nos da tanto miedo. Sabemos que vamos a saltar, que es necesario pero a veces miramos hacía abajo y damos dos pasos atrás. Para saltar más fuerte, claro.

Empieza la cuenta atrás en días, los pasos nos llevan cada vez más rápido hacía ese día marcado en rojo y en grande en el calendario. Y los nervios deciden hacerse amigos nuestros y venir a pasar unos ratos junto a nosotros.

Y sonríes mucho, porque sabes que este año sí será tu año y si vendrá cargado de cosas buenas. De las buenas las mejores. Va a ser tu año y vas a comértelo, a cumplir todos tus propósitos y todo va a salir perfecto…

…Mañana será otro día y dejaremos de ir al gimnasio o aparcaremos en una vieja estantería los libros de inglés. Incluso puede ser que perdamos la ilusión por algo pero hoy es hoy.

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