…que el fin del mundo te pille bailando…

Ni soy ni he sido fan de la Duquesa de Alba pero un poco sí de su manera de vivir, de sentir, de hacer lo que de la real gana.

Soy muy fan de las personas mayores llenas de sonrisas y de ganas de pasarlo bien aunque sus años pesen bastante más que sus kilos. Muy, muy fan. No tiene que ser fácil, debe llevarse en la impronta pero yo de mayor, quiero ser como ellos.

Quiero ser uno de esos abuelos que se levantan de la silla en cuanto oyen la primera nota de una de las canciones de sus tiempos mozos aunque la que la cante la esté destrozando, uno de esos que crean lazos de verdadera amistad, de los que se echan de menos aunque a veces se enfaden por sus manías. Quiero serlo.

Hace poco le decía a mi chico que el sentimiento que desprenden los abuelos con los que trabajo cuando uno de ellos regresa después de estar hospitalizado es el sentimiento por excelencia: sus caras, sus ojos medio vidriosos, su sonrisa tierna, esos apretones de mano, esos abrazos, sus miradas… Es todo un ritual que te sigue sorprendiendo y llenando cada vez que se vive. Y yo lo tengo claro, de mayor quiero ser uno de ellos.

Quiero ser una de esas personas de noventa y pico años que se emocionan si les preguntas por sus parejas aunque ya no estén desde hace 30 años, esos mismos que lloran de la risa cuando te cuentan anécdotas de juventud, cuando te sueltan un ¡ay amiga, a ver si te crees que eres tú la primera a la que han tocado el culo! Quiero ser una de esas abuelas que continuan yendo a la peluquería semana tras semana, de las que se pintan los labios y se pasan la epilady por las piernas.

Quiero ser una de esas abuelas geniales, como la que yo tuve, una de esas que es tu abuela y la de otra mucha gente porque al final, muchos querrían tener una abuela como ella, eh señor marido?

Quiero ser una de esas que se enamoran, que pasean de la mano por el jardín, que incluso te piden tu vestido de novia porque ellas quieren volver a casarse. ¿Por qué no? Y es que el amor no tiene edad pero la edad sabe mucho del amor.

Y  las velas cargadas de experiencias se soplan mucho mejor con el corazón contento.

Quiero ser una “duquesa de Alba” modo abuela. Una de esas en las que ocasiones, todo hay que decirlo, dan un poco de vergüencilla a esos hijos y es que los jóvenes a veces no entendemos muchas cosas… No entendemos, o se nos olvida, que la vida se vive mejor bailando aunque tengas que tener a tu lado alguien que te agarre rápido por si sufres un traspies, aunque seamos sinceras, esto también lo has vivido en tus años mozos con alguna copilla de más, no entendemos que querer se quiere igual, o incluso más, a los 90 que a los 20 y se nos olvida que lo pasamos tan bien, tan genial, tan de todo en nuestra boda… O se nos olvida o no concibo por qué nos echamos las manos a la cabeza cuando una señora llena de canas nos dice que ella vuelve a decir Sí, Quiero.

Y hace dos días me llamaba San y me decía que qué estaba haciendo que no estaba escribiendo un post sobre la Duquesa de Alba. Estudiando, estaba y sigo estudiando pero hoy quería decirlo. Yo de mayor quiero ser una de esas que se casan, que bailan sevillanas y que tiran su ramo.

baile

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Y es que, ya os lo he dicho muchas veces, la vida descalza y despeinada se vive mejor. Y a mí, que el fin del mundo me pille bailando entre confetti. Lo he decidido.

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