¡Qué bonito es preparar una boda!

Llevo un año contando por aquí lo que me apetece. Literalmente. Lo que me apetece porque no es este un blog con entradas programadas, ni un blog con unos días concretos de publicación… No, este es un blog en el que cuento lo que me apetece cuando me apetece, aunque quede mal decirlo así. Este es un blog en el que me siento delante y escribo directamente, nada de guiones, siempre fui más de improvisación.

Y en esta improvisación me ha apetecido estos días contaros mi boda. El bodorrio del 2012. Mi bodorrio.

Porque si, mi boda no fue la más guapa, ni la más elaborada, no fue la boda perfecta, no fue una boda en la que todo saliera como estaba pensado al milímetro, no fue una boda de las que se ven en Telva pero fue mi BODA. Fue la boda de quedarse sin ramo a dos días, fue la boda de las cajas, fue la boda de preparar las cosas el mismo día, fue la boda de los nervios, fue la boda de las risas…. fue mi BODA.

Y antes de contaros como fue aquel 8 de Septiembre del 2012 creo que es importante contaros como fueron aquellos meses previos, cómo llegamos del “nos casamos el 8 de Septiembre” al “hoy es 8 de Septiembre”.

Cuando decidimos casarnos yo pensaba que todo sería bonito. Me voy a casar y tengo casi dos años por delante para prepararlo todo pensaba.  Y todo va a ser bonito. Ja, ja, ja.

La vida sigue, la vida no entiende de bodas ni de preparaciones de ella. Y mi vida continuo mirando cosas, buscando ideas, anotando, pensando hasta septiembre del 2011. Ahora sí, a un año de la boda había que ponerse en marcha. Y nos pusimos.

Arranqué la cuenta atrás de mi boda con una ilusión enorme, por aquella era monotemática y tenía a mi entorno aburrido. Muchas ideas y muchas cosas por hacer pero poco tiempo. Todo parecía ir en contra: enfermedades, muertes, decepciones… Menudo año 2012.

Año bisiesto, de los que sólo traen desgracias que decía mi abuelo. Y casualidades de la vida, él se fue un año bisiesto… y mi abuela 15 años después pero también en bisiesto.

Tengo que reconocer que cuando caí en la cuenta de que el 2012 era bisiesto pensé en casarme al año siguiente pero era el 2013… el de la mala suerte así que finalmente decidí pasar de tópicos-típicos y organizar el bodorrio en el 2012… así un bisiesto también nos daría una alegría.

Mentiría si os digo que a lo largo del 2012 y con las cosas importantes reservadas no pensé varias veces en cancelar. Veía que todo se complicaba más y más y tenía pesadillas con seguir adelante y tener que cancelar a una semana o menos.  Mientras tanto, mi casa se seguía llenando de cosas, mi ordenador de carpetas con ideas…. porque aunque con poca ilusión por las circunstancias e incluso en los momentos de ¡yo cancelo todo porque esto no merece la pena! no podía evitar rebuscar por la red en busca de cosas.

Y llego Junio del 2012. Y con él la muerte de mi abuela. Y una amiga que me dijo entre abrazos : “adelante, vas a tener una boda perfecta. Todas estas cosas malas que están pasando van a hacer que el 8 de Septiembre sea el mejor día de toda tu vida”. Y a los días, a los pocos días un chute de energía. Un ¡vamos a ponernos las pilas que esto se acerca! Es difícil de explicar, difícil de comprender pero fue así… A finales de ese mes de junio una dosis de ¡vamos a pasárnoslo en grande por los que están y los que no están! hizo que esta vez si arrancáramos de verdad nuestra carrera hacía la boda.

Todas estas circunstancias, y mi dedicación a ellas, hicieron que en un cajón se quedaran un montón de ideas y proyectos a medias o sin empezar pero todas estas circunstancias hicieron mi boda.

¿No hubo momentos buenos en los preparativos? Por supuesto, las llamadas continuas de las amigas aunque yo no contestara muchas veces, los mensajes de apoyo, las ganas de ayudar, el saber quién estaba ahí, las risas, los paseos con mi abuela al salir del trabajo que fueron mucho más gratificantes que cualquier tarea que tuviera que ver con la boda porque era dónde tenía que estar en ese momento, el descubrir que los amigos de mi marido son mis amigos y que se presentan a llorar contigo si hace falta, los wasaps interminables con mi prima, la despedida de soltera, la última visita al pueblo como mujer casadera….

Hubo momentos geniales, especiales. Momentos tan grandes que hacen, que a pesar de todo lo que pueda parecer, guarde un grato recuerdo de ese tiempo de preparativos… porque de lo malo hay que sacar lo bueno. Porque en los momentos malos hay que saber sonreír. Porque como dice Lucía Be,

” La vida es una verbena, ¿bailas?”

 

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4 comentarios en “¡Qué bonito es preparar una boda!

  1. Ay! Las abuelas! Cómo me emocionan en las bodas. Por desgracia en mi boda no hubo ningún abuelo, aunque yo llevé una parte de mi abuela conmigo. Recorté un trocito de su vestido de novia y lo cosí en forma de lazo en mi cancan. Sólo lo sabíamos mi madre y yo. Ojalá hubiera estado conmigo ese dia.

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