Corte Inglés, molabas más antes.

Yo soy mucho de Corte Inglés. Mucho, mucho. Tanto que he llegado a afirmar en ocasiones que mi prototipo de hombre es el dependiente de El Corte Inglés. Tanto, tanto que tengo a uno de ellos (aunque haya colgado el traje) en casa y a mi lado. Tanto que cuando decidió colgar el traje y pasarse a los polos, yo le decía que no. Y no me hizo caso, pero tampoco se compro el coche que yo quería. Y me voy por las ramas…

Soy de El Corte Inglés desde que era pequeña. Por tradición. De las de toda la vida. El Corte Inglés era la “gran superficie” más cercana a mi casa, entre los recuerdos de mi infancia están esas caminatas de las mañanas de sábado para ir a hacer la compra. Soy de El Corte Inglés porque me supieron comprar, lo reconozco. Perderme allí era una de mis especialidades y descubrir que si lloraba los dependientes me daban gominolas hasta reventar fue una de las mejores hazañas de mi vida, fue un descubrimiento de los que provocan que te pierdas queriendo.

Soy de El Corte Inglés desde que aquel anorak de táctel y metalizado, rosa, azul y con rosas dibujadas entro en la lavadora tres meses después y salio sin rosas. Y de cómo aquel hombre me daba otro y calmaba mis lloros. Era un anorak hortera, muy hortera pero era mi anorak preferido.

Soy de El Corte Inglés porque las navidades comenzaban el día de su encendido de luces. Soy de ellos desde que me ponen alfombra roja y yo paseaba por ella saludando como si fuera alguien importante.

Soy muy de El Corte Inglés desde que celebraban los aniversarios con aquellos cofres y las llaves. Desde que quería estar allí hasta que viera al hombre con el micrófono y la tele porque en ese momento iba a tocar el coche. Aunque sólo me tocaran botes para guardar alimentos.

Soy de El Corte Inglés por esa cosa de ellos de hacerte sentir bien aunque estés gastándote 5 euros y de sacarte 40 pares de calzado sin rechistar.

Soy de El Corte Inglés desde que en mi tierna infancia detuve las escaleras mecánicas de todo el centro (aún sigo sin saber como fue) y mientras mi madre me gritaba los dependientes me acariciaban y nos decían que no pasaba nada. Aunque sé, lo sé, que por dentro se estarían acordando de toda mi familia.

Soy de El Corte Inglés por aquello de “el cliente siempre tiene la razón”, que yo soy muy de que me la den aunque no la tenga.

Y hoy, hoy soy un poco menos de El Corte Inglés. Y soy un poco menos porque a mi que me vacilen sólo me va si lo hacen mis amigos. Y con cariño.

¿Quién me ha vacilado? El agente de seguros.

Aquí la menda el pasado sábado se dio el caprichazo de comprarse un Iphone. Un Iphone financiado (como casi todos los móviles libres) y que pagaré a lo largo de un añito. Aquí la menda quedo encantada, encantandísima con el trato recibido por las dependientas de Telefonía y las chicas de Atención al Cliente. Fue una de esas compras en la que sabes que te vas a gastar los cuartos pero que te atienden tan bien que hace que te duela menos.

Hoy volví a acudir al Corte Inglés para hacerme un seguro gratuito de 3 meses ya que el sábado había demasiada gente y no pude esperar. Llego, me siento dónde me indican, me ignoran un poquito y después me preguntan ¿qué compraste?

No me da tiempo a responder y el comercial me está liando con pólizas de pago que cubren caídas, robo pero no hurto y vete tú a saber qué más. No me entero de nada. Me lo vuelvo a explicar. Lo entiendo. El chico sigue haciendo otras cosas en el ordenador a la vez. Le digo que no quiero la póliza de pago, que quiero solamente la gratuita de 3 meses. Perfecto.

Sigue haciendo otras cosas que nada tienen que ver con mi póliza y ante mi mirada de ¿qué narices haces pasando esos datos al ordenador sino son míos? me suelta un (literal) “no estoy pasando de ti,eh? es que esto va muy lento y así hago varias cosas a la vez”. ¿Perdona? ¿Dónde quedo lo de la atención personalizada al cliente y centrarse en él?

Comienza a rellenar mis datos, cosa que le lleva poco tiempo porque ya estoy en la base de datos (ya os dije que yo era mucho de El Corte Inglés) y comienzan las preguntas. ¿Qué móvil es? ¿Libre? ¿Capacidad? ¿16 gb?

Y yo responde: es un apple, iphone, libre, 4s y no, no es de 16, es el de 8.

–¿8? ¿Estás segura? Ese está hasta descatalogado, anda que no es viejo ya.

Y yo empiezo a aluciflipar.

Me pide el ticket de compra, se lo doy, lo mira, comenta algo por lo bajo, me mira y suelta:

–vaya primada que acabas de pagar por un móvil viejo, ¿qué pasa que no conoces el 5c o 5s? Es que este es un móvil viejo y para pagar esto te hubieras comprado el otro. ¿Para qué te compras un móvil viejo?

Y sin dejarme responder me da la documentación. Y no le respondí porque la situación me parecía tan surrealista que no sabía si era verdad.

De repente estaba allí, remoloneando entre los pasillos de alimentación y sintiéndome cada vez peor por culpa de aquel tipo. Me sentí cuestionada, y, llamarme exagerada, hasta un poquito humillada. ¿Tengo yo que sentirme mal por comprarme lo que puedo comprarme? ¿Tengo yo que darle explicaciones a un comercial de seguros que no tiene nada mejor que hacer un lunes por la tarde que tocarme un poco las narices? No tengo porqué pero me sentía mal.

Y puede que otro día ni le hubiera dado importancia a las contestaciones del tipejo. Seguro. Pero hoy tenía yo el día. Y me ha encontrado. Y gracias al payasete del turno de tarde, la que escribe dejará de ser de El Corte Inglés que a mi sentirme mal lo hacen una vez, no dos. Y que no se le ocurra a Seguros El Corte Inglés llamarme ofreciéndome productos porque me van a oír desde Cuenca.

Será por tiendas donde gastarme los cuartos…

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5 comentarios en “Corte Inglés, molabas más antes.

  1. Los empleados del El Corte Inglés están actualmente sometidos a tal presión que no me extraña en absoluto lo que te ha ocurrido, y seguirán ocurriendo cosas similares en cada departamento. El Corte Inglés pretende tener emplaados tipo MediaMarkt: que estén 1 año o dos mientars estudian o sólo los meses de verano y luego se vayan hartos del sistema. El Corte Inglés quiere ser como Carrefour, como Fnac, como MediaMarkt. El Corte Inglés quiere ser cualquier cosa excepto El Corte Inglés. Vete acostumbrando.

    • Comparto lo que dices pero por mucha presión que tenga un trabajador (yo también trabajo bajo ella) no es justificable la actuación del que me atendió…¿o acaso la presión consiste en “humillar” y “cuestionar” lo que adquiere un cliente?

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