“Echa un garabatu”

Cuando yo era pequeña me encantaba firmar papeles. Me creía importante. Pensaba que estaba firmando cheques y eran trozos de quinielas rotos, pero a mi, firmar me encantaba. Y escribir dedicatorias también. Cual famosa de turno iba repartiendo autógrafos dedicados por la familia. Recuerdo siempre que mi abuelo en vez de decirme, “firma aquí”, me decía “guaja, echa un garabatu”. Y a mi aquella frase hacía que me muriera de risa.

Eché muchos garabatos a lo largo de mi vida, algunos siguieron sin ser importantes pero otros llevaban tras de sí esa hipoteca, ese nuevo coche, esos contratos de trabajo, ese sí quiero. Muchos momentos, más de los que creemos en un principio, van acompañados de nuestra firma.

También desde pequeña soy muy de letras. Muy, mucho, muchísimo. No os estoy descubriendo nada ya que en este blog hay más letras que imágenes, y ésta es, su principal característica.

Si juntas mi afición a echar garabatos con mi gusto por las letras no hay más: en mi boda habría libro de firmas. Se lo comenté (como todo lo bodil) a mi chico y a mi madre. Mi chico perfecto, le gustaba la idea. Mi madre me espetó un “eso me recuerda a un funeral”

Y quizás tuviera razón, y es que los libros de firmas están tan arraigados en los funerales que a veces la cabeza te lleva allí pero… ¿si echamos un garabatu cargado de cariño y amor en los momentos más difíciles porqué no echar uno cargado, también, de alegrías y risas?

A día de hoy, para mi un libro de firmas es imprescindible en una boda. Al igual que es imprescindible que los invitados sepan que existe dicho libro. Que sea más o menos guapo, más o menos grande, con fotos o simple… Eso depende de los novios y sus gustos pero tener, tiene que estar.

¿Dónde se coloca el libro de firmas? Hay novios que deciden pasarlo por las mesas durante la cena y los postres para que así, firme todo el mundo. A mi no termina de convencerme esta opción porque yo me veo en una boda, entre platos, copas, cubiertos, servilletas y me pasan el libro y: o me mancho yo o mancho el libro. Una de dos. Vale, es cierto, que esto es debido a mi torpeza natural pero lo dicho, a mi lo de firmar sosteniendo el libro con la otra mano no lo veo.

Tan importante como dónde colocar el libro es cómo. Una mesa un poco decorada, lo justo y, sobre todo y por todo, unos bolígrafos guapos/diferentes/originales. ¿A qué me refiero? Yo soy muy fan de los bolis Bic para mi día a día pero por favor, no para tenerlos posados al lado del libro de firmas. Apostar por bolis de colores, bolígrafos grandes, los ya famosos bolis-pollo… Ir a alguna librería y escoger, hay cosas muy guapas y diferentes. Dejemos el Bic para la intimidad.

Para mi lo ideal es posicionarlo en el cóctel, una mesa para él, que se vea. Y haber avisado a algún invitado de que va a estar allí, así romperá el hielo y una vez que uno se atreva a ir y firmar, van todos detrás. Después, puedes volver a ponerlo en el baile, misma mesa, misma posición, para los despistados.  O para la gente que quiere esperar a comer para ver que te dice, que haberlos haylos.

¿Me da a mi que mis invitados no son mucho de escribir? Puede. Debes tener claro que el objetivo del libro de firmas es que alguien te escriba lo que le salga del corazón, y eso va desde “un beso” (que puede ser enorme!) hasta esa amiga que te escribe una hoja entera y se le caen las lágrimas…. Eso va desde la madre que fruto de los nervios te pone una dedicatoria normal hasta la amiga de la madre que no se ha llevado las gafas y tiene que dictarle a otra persona su dedicatoria. Eso va desde el poema improvisado del colega majete, al comentario obsceno y vulgar del amigo de turno. Eso va desde esos versos de tu canción favorita hasta esa anécdota adolescente. Eso va desde el “10 cañones por banda..” a esa persona que se equivocó de lugar y firmo en otro lugar. Va desde todo esto y hasta las personas que no te firmaran.

Es así. Habrá quien no se entere o quién no se quiera enterar, quien lo deje para más tarde y luego se le olvide, quien te pedirá el libro días después para escribirte algo ya sin resaca… Y todo esto formará tu libro de firmas. Aquel que te hará sonreír, llorar y reírte. Un libro con un final de cuento. y perfecto.

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2 comentarios en ““Echa un garabatu”

  1. Yo aún sigo sin saber de quién son dos de las dedicatorias que nos dejaron en la boda jajajaj así que imagina. Las más divertidas durante el baile y una de las más bonitas las letras en mayúsculas y con el trazo imperfecto del sobrino de cuatro años. Así que estoy totalmente de acuerdo contigo. Libro de firmas, jaula de los deseos, árbol de huellas…. o lo que cada uno quiera pero un recuero precioso que siempre tendrás en tu poder.

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