Y yo, ¿por qué lloro?

Cuando empiezas a organizar tu boda tienes una sonrisa en la boca. Y suele ser permanente. 

Esa sonrisa te acompañará en cada cosa que mires en Internet, en las charlas con tus amigas, en las comunicaciones oficiales, en las charlas con tu chico imaginándote cómo será y cómo no será… Y tú podrás empezar a creer que esa sonrisa no se quitará nunca en este camino ya sea largo o corto. 

También pensarás muchas veces en las emociones que vivirás ese día, en si llorarás, en qué momento no podrás contenerte…pero casi seguro que no pensarás en lo que vas a llorar antes. 

El camino hacía el día de la boda es bonito, pero como ya os comentamos en ocasiones anteriores, no será todo el rato un camino fácil. A veces las cosas se pondrán feas y llorarás. Llorarás más o menos pero seguro que algún día lloras pero tranquila, nos pasa a todas, y os aseguro que esas lágrimas merecen mucho la pena. 

¿Llorar el día antes de la boda? Es posible. Y muy probable. Y no sólo el día antes. Sino los días antes. 

Aquí la que escribe vivía los meses previos aterrorizada pensando que el día de la boda iba a llorar. Llorar de llorar. No echar dos lágrimas. Yo temía el momento de mi boda por la gran ausencia del verdadero padrino, a la vez que lo deseaba. Pensaba que me iba a entrar la llorera de mi vida y cómo iba a ser capaz de parar. Me desahogué del tema en mi querido ForoRosa, ya que a ver quién se atrevía a contarlo a “personas reales” que ya estaban hartas de mis paranoias de novia perfeccionista. Y me contestó Carmen, de TheHappyDay y me decía (espero que no le importe que lo cuente) que ella también pensaba lo mismo pero que en su caso había llorado mucho la semana previa y el día de la boda sentía una energía que no le permitía hacerlo. Y una que tiene que reconocer que no es mucho de creer en energías ni en otras cosas se quedo con ello.

Y lloré la semana antes. ¡Vaya si lloré! Lloraba con todo y por todo. Y tuve mi momento drama especial. Noche antes de la boda. 11 de la noche. Los novios estamos en casa con mis primas. Llega un amigo del novio con la amiga de Madrid de la novia. Y la novia rompe a llorar. Abraza a su amiga y llora. Llora mucho. El novio, el amigo y las primas se miran en el pasillo sin entender nada. Y entre lágrima y lágrima cenan una pizza. Y la novia sigue llorando sin poder decirles por qué. 

Se acuesta pensando “¿si esto ha pasado ahora qué va a pasar mañana?”

Y llega el día de la boda. Y una siente esa energía de la que le había hablado Carmen. Y no sabe de dónde viene, ni por qué ni hasta cuando la sentirá pero sonríe incluso cuando se estresa. Sonríe mucho. Sonrío. Y me rió. No tengo prisas, me da igual los retrasos, voy a mi ritmo y sonriendo. Y empieza la boda y una se pone, sin pretenderlo, la sonrisa permanente y no se la quita. No hay lágrimas. Hay sonrisas de amor, de felicidad, cómplices. Hay carcajadas de reencuentros, de anécdotas… Carcajadas de lo que estamos construyendo. Llora la gente pero yo no puedo. Ni puedo ni siento la necesidad. Me acerco a la gente emocionada con mi sonrisa y mi risa. Y sí, me acuerdo mucho de esa ausencia pero sonrió. La recuerdo sonriendo. Y cuando veo sus fotos y oigo el “ohhhhh” de todos mis invitados y la emoción de alguno sonrío aún más. 

Cosas que pasan. Cosas que pasan en una boda. En mi (tu) boda. Y sólo pasan ese día porque otro día verás las fotos, recordarás los momentos y entonces llorarás. Seguro. Pero ese día tenía razón Carmen: algo, alguien o como quieras denominarlo te empuja a sonreír mucho. 

¿Llorar los días posteriores de la boda? Es posible. No soy mucho de teorías pero yo tengo la teoría de que toda boda viene acompañado del momento “lloro otra vez y no sé porqué” en los días posteriores. Puedes no llorar en toda tu boda y llorar después al coger tu teléfono móvil y ver ese mensaje de esa persona que era tan importante en tu vida y os habéis distanciado, puedes llorar al recibir una llamada de alguien que hace años que no te llamas, puedes llorar cuando en el aeropuerto, estación de tren, de autobús o en tu coche cuando inicies tu luna de miel pero ese momento puede llegar.

¿Quiero decir con este post que todas las novias van a llorar en algún momento los días de su boda, que quizás no derrames una lágrima en ese día y que desbordes un río los días siguientes? No. Sólo quiero decir que quizás, si te ocurra. Y que si te ocurre no pienses que eres rara o que se te ha ido todo de las manos. 

No recuerdo quién me dijo un día que las lágrimas hacen más bonita una boda. Sólo sé que me obsesioné con eso después de la boda y pensaba que cómo no había habido lágrimas de emoción no había sido motiva. Estaba equivocada. Las lágrimas hacen una boda bonita pero las sonrisas y las risas también. Esto es así. 

Podrás llorar con todos tus invitados o en la intimidad. Podrás no hacerlo en ningún sitio. Pero lo hagas o no, será bonito. Lo harás bonito.

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4 comentarios en “Y yo, ¿por qué lloro?

  1. Pues yo no lloré ni antes ni durante. Sólo lloré (un poquito) con un vídeo de fotos que pusimos durante los postres, al final del vídeo salía una foto mía con mis abuelos (en el cielo los dos), y a pesar de que el vídeo lo había hecho yo y lo había visto y revisto mil veces, el día de la boda, al ver aquella imagen, lloré. Lloré yo, mi madre, mi tia, mis amig@s… porque sabían lo importantes que fueron mis abuelos para mí y que ese día no estaban. Pero salvo por eso, no lloré en ningún momento. Eso sí, discutir discutí mucho los días previos a la boda, jaja.

    • yo lloró cada vez que veo el vídeo de fotos que proyectamos… Tenía mucho miedo porque puse fotos de mi padre que ya no está con nosotros pero oye, salió la primera, mis invitados estallaron en un “ohhhh” y a mi se me subió (aún más) la sonrisa!!!! De discutir mejor no hablamos jajajaja

  2. A mí me toco llorar durante los preparativos por la poco profesionalidad de los proveedores pero el día de la boda aguante como una jabata, eso sí durante el pasillo de entrada no pude contener algún que otro puchero jajaja. Eso sí, tanto el padrino como mi tío se llevaron la palma y lloraron por el resto. Y en la boda de mi hermana que fue hace dos meses llore todo lo que aguante en la mía…

    • Yo gracias a dos con los proveedores sólo tuve que romperme la cabeza con dos…Y uno de ellos, casi en el que más confiaba, a dos días de la boda….¿por qué será que tenemos esa facilidad para llorar en bodas ajenas?jajajaja

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