Medias de novia

Recuerdo que la primera vez que oímos que había medias de novia no pude más que mostrar asombro. Desde aquel momento nos morimos de ganas de ver unas medias de novia en directo. Tiempo después, las habíamos visto y habíamos descubierto que, como en otros muchos aspectos y cosas, eran unas medias más con la palabra novia de apellido y unos cuántos euros de más que las medias sin apellido.

Unas medias son unas medias. Se pongan las de las mercerías como se pongan. Y unas medias pueden ser medias de ir de cena, medias de diario, medias de llevar en el bolso por si acaso, medias. Todo son medias. Medias que se pueden elegir con una puntilla más mona o no, según tu gusto, como en todo.

Medias color carne. O no. Porque en este mundo descubrimos que las medias de novia han de ser blancas. Blancas. Y entonces me visualicé con las medias y leotardos blancos que usaba cuando era una enana con coletas para ir al colegio durante el invierno. Y recordé que adoraba que llegara el Domingo de Ramos porque era el día de quitar las medias blancas y mis piernas volvían a ser de su color. Medias blancas como las de esos disfraces de enfermera sexy que te pones en esa edad en la que, te disfraces de lo que te disfraces, llevas una minifalda. Medias blancas como las de la primera comunión. Y entonces pronunciamos aquello de “yo medias blancas no me pongo”.

Después descubrimos que no eran blancas, porque las medias de novia que nos regaló la señora de la mercería son color “avorio” que es el color de las medias de novia. ¿Avorio? ¿Perdón? Dan ganas de cogerse las medias e ir a pedirle las explicaciones oportunas a tu profesor de plástica. Hay todo un mundo de colores hay afuera que él nunca nos había enseñado. Avorio que para nosotras es blanco.

Iniciamos la búsqueda de nuestras medias color carne para la boda y allí las encontramos en nuestro adorado Calzedonia.

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Medias bonitas, cómodas y, sobre todo, sin ese plus de ser de novia que sólo sirve para que dejemos un poco más vacía la cartera. Y allí estábamos, con tres pares de medias: las color avorio cortesía de la señora de la mercería, las color carne y unas color natural pero sun, por aquello de tener variedad.

Tres pares de medias que se quedaron, y aún siguen, en un cajón. Y se quedaron allí porque así, de repente, caímos en la cuenta de que nos casábamos en verano. Y si hay algo que adoramos del verano es no tener que llevar medias. Caímos en la cuenta de que otra cosa no, pero con un vestido de novia piernas enseñas poca y frío no vas a pasar porque las llevas bien arropadas entre capa y capa del vestido y capa y capa del cancan.

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¿Cómo vas a ir sin medias? Las piernas lucen más. Te van a destrozar los pies los zapatos. Una novia lleva medias. ¿Dónde vas a poner la liga? Pues fuimos sin medias, nuestras piernas lucieron muy bonitas, los zapatos no nos destrozaron los pies y la liga la pusimos donde todas las novias, en el muslo, ¿dónde si no? Y nadie nos ofreció unas medias. Que eso es muy de madres: mamá que estos pantalones me quedan mal. -¿alguien te ha ofrecido algunos por la calle? ¿A qué no? Eso es que vas bien. Y san se acabo. Fuimos bien sin medias. Van bien las novias con medias.

Nosotras decidimos que, de novia o no, las medias son para el invierno.

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