¿Qué dónde me caso? En un jardín.

Yo soy mucho de aire libre. Demasiado. Daría lo que fuera por tener una casa con un terrenito dónde salir a desayunar todas las mañanas aunque no haga calor.

De pequeña adoraba desayunar a medias entre el salón de la casa de veraneo con los “Rompecorazones” en la tele y la calle. Cuántas veces me habré ido con mi taza de leche por aquellos caminos o, simplemente, a sentarme a la piedra de delante de casa.

Quizás, por esto, siempre solía decir que me casaría al aire libre en la Virgen de La Cueva. Eso era innegociable. Y es que a ver quién, con 10-12 años no sueña con verse vestida de princesa (aunque no haya sido nunca mucho de ellas) en un entorno como éste.

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Después llegaron los años del yo no me caso. Luego los de si me caso no será por la Iglesia. Lo que nunca llegó fue el momento de no me caso al aire libre. Eso siempre estuvo ahí.

Es cierto que los Ayuntamientos de Asturias no destacan por tener zonas bonitas para casarte. Habitualmente, si es un Ayuntamiento pequeño suelen celebrarse las bodas en salones de plenos no muy guapos, con una estética que no consigues esconder a no ser que montes allí un invernadero. Otros Ayuntamientos más grandes disponen de una sala para celebraciones pero tampoco suelen ser muy bonitas. La del Ayuntamiento de Gijón, el que nos corresponde, está decorada con retratos de todos los alcaldes que ha tenido la ciudad y, sin tener nada en contra de ellos, no es el lugar más romántico para darse un sí quiero.

Es cierto que lo importante es darse el sí quiero, no el lugar dónde se de. Y también es cierto que todo lugar es más bonito cuando una boda tiene lugar en él. Reconozco que quizás si la fecha de la boda no fuera innegociable y el Ayuntamiento de Gijón hubiera celebrado bodas ese día no hubieran vuelto mis ganas de casarme al aire libre pero esto pasó y yo decidí que lo intentaba.

Esa es la palabra, intentarlo porque casarse al aire libre en Asturias es arriesgarse. Da igual que te cases un 15 de Agosto, como le de por salir un día asturiano de niebla y orbayu, no te salvas. Por esto, teníamos claro que ceremonia al aire libre sí, pero con un plan B.

Buscamos y rebuscamos lugares, preguntábamos en los Ayuntamientos si oficiaban bodas fuera de sus dependencias, visitamos fincas, hoteles, restaurantes. Nadie te ponía problemas a la hora de realizar una ceremonia civil en el exterior pero pocos, muy pocos tenían un recinto para el plan B. Algunos nos decían que se haría en el mismo salón del banquete, otros que en la zona del cóctel y a mi me horrorizaban estas opciones. Una boda es una boda, son muchas horas y aunque, transcurra íntegramente  en un mismo recinto quiero que tenga diferentes espacios.

Encontramos el lugar, jardín precioso, salón que sólo se utilizaría en caso de lluvia y diferenciado de los otros espacios de la boda y un entorno bonito. Ahora sí, podíamos decir a la gente que nos casábamos al aire libre.

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¿Dónde es la ceremonia? Nos preguntaban y siempre respondíamos lo mismo, en unos jardines. No fueron pocas las personas que exclamaban un ¡a lo americano! o las amigas que se ofrecían a ligarse antes de la boda a un capitán de barco para que oficiase aunque fuera en tierra.

Por aquel entonces, a mi, aquella expresión de ¡a lo americano! me horrorizaba y solía responder que sólo se parecería a las bodas americanas en que sería en un jardín. Ja, ja y ja. Después llegaron las horas buscando inspiración en Internet, los blogs de bodas americanas, las fotos en Pinterest y descubrí que aquello de casarse a lo americano no era tan horroroso sino todo lo contrario.

Parte de los invitados preguntaban que pasaría si llovía, tenemos plan B y no fueron pocos los que se interesaron por saber si la ceremonia sería real o no. Fue real porque una Concejala se desplazó hasta el lugar y no tuvimos que ir antes por el Juzgado ni ninguna dependencia municipal pero aunque lo hubiéramos hecho así, hubiera sido real también porque lo que hace una boda real son los sentimientos, y esos siempre están. Él dónde firmes y cuándo firmes es algo complementario.

La mayoría de los invitados ya sabían que la ceremonia se haría en un jardín y la única preocupación de algunas invitadas, y la mía también, era el tema de los tacones. ¿Nos quedaríamos plantadas?

Sólo quedaba una cosa, explicarle a la única abuela presente en la boda, que tenía que hacerse 700 km para venir a la boda de su nieta y que la boda no sería en una Iglesia. La abuela se ilusiona mucho, ver casarse a una nieta tiene que ser muy emocionante y con una carga sentimental añadida si le sumas que tu hijo, el padre de esa nieta, ha fallecido hace años.  No duda en venir y verla meses después recorrer tiendas en busca de su traje perfecto nos sacó varias sonrisas.

Eso sí, no terminaba de convencerle que no fuera en una Iglesia pero para nuestra sorpresa, ya había acudido a una boda en un jardín y nos soltó un: “ays niña, una boda en un prado, como la de la nieta del Joaquín, allí, al sol, sin cura ni nada, que boda más triste”. Y se quedo tan ancha, como se quedan las abuelas. Yo no quería una boda triste, es cierto que son muchas las personas que comentan que las bodas por la Iglesia son más bonitas que por lo Civil pero que eran tristes nunca lo había oído.

A los pocos días, nos reíamos del comentario de mi abuela mientras arrancábamos a organizar una boda civil, en un jardín, al sol (esperábamos), sin cura pero que no fuera triste.

Y pasamos las horas entre canciones, más canciones, programas de ceremonia, elección de testigos, de acompañantes, buscando las lecturas perfectas, eligiendo colores, manteles, complementos, pidiendo ayuda, haciendo desaparecer billetes de 50 euros a una rapidez nunca vista, parándonos en todos y cada uno de los escaparates que veíamos y que podían tener algo que nos sirviera. LLenamos armarios de jarrones y telas, reservamos paniculata, nos llegaban botes desde Salou , comprábamos lápices con cristales de Swarosky para que todo fuera mono. A quince días de la boda pedimos ayuda corriendo a una amiga que también se había casado al aire libre, en la Virgen de la Cueva y allí vino ella, con caminos de mesa de su propia casa, jarrones y todas sus ganas. Sus ganas, su sonrisa, sus ideas y su ilusión, me atrevería a decir que casi, casi la misma que cuando ella preparaba todo el despliegue de su gran día.

El día de la boda, lo juntamos todo: las canciones sonaron, la paniculata lució bajo el sol, la madre de la novia ató lazos a las sillas,

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Noelia colocó jarrones, creó un bodegón muy nuestro, adornó las escaleras y sacó velas de dónde no había, le quitamos las etiquetas a los jarrones, colocamos los lápices en el bote, llenamos aquel despacho que era nuestra base de papel de burbujas, colocamos los programas de la ceremonia y el sol salió. Estaba todo y sonreímos al ver que aquellos billetes de 50 euros que volaban de la cartera en los últimos meses estaban muy  bien invertidos.

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Estaba todo y al final, tuvimos una boda bonita, personal, en un jardín, al sol, sin cura pero con una Concejala estupenda. Hubo lágrimas de emoción, de nervios, pero no de tristeza. Hubo sonrisas y risas, muchas risas.

Lo habíamos conseguido, una boda alegre. Alegre y bonita, como todas las bodas en las que los novios se dejan  la ilusión y las ganas, ya sean en un jardín, en un Ayuntamiento o en una Iglesia.

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6 comentarios en “¿Qué dónde me caso? En un jardín.

  1. Tania, vaya relato tan bonito de cómo organizaste la ceremonia. La verdad que el sitio es precioso, pero tienes razón, lo importante al fin y al cabo no es el sitio, sino la ilusión y las ganas con la que te das el “si quiero”.
    Un post precioso!

  2. Te leo y se me ponen los pelos de punta recordando aquel dia; ya sabes q te dare mil veces las gracias xtus bonitas palabras hacia mi y por formar parte del dia de TU BODA, aquel dua de nervios, carreras, mirar el reloj, buscar en aquel despacho entre las millones de bolsas y cajas…….. Pero todo salio GENIAL y solo ver tu cara de felicidad ya compensa todo.
    Te deseo lo mejor

  3. La verdad es que no lo tuvisteis facil, vuestra tierra tiene un clima cambiante y a pesar de todo, los esfuerzos, la buena planificación, la busqueda incansable, y los billetes de 50 euros (jajajajaja), quedo perfecto!!!! Gran post!!! Muaka.

  4. Me ancanta, me siento super identificada!! soy otra Tania quequiere casarse en un jardin con un plan B!! donde es la boda? ¿en la virgen de la cueva en infiesto? pero es un iglesia no? podrías contarme algo? hiciste ahí mismo el banquete?estoy un poco desesperada y desilusionada la verdad porque quería algo sencillo al aire libre, algo que como tú tengo claro desde siempre, hasta en mi etapa de no me caso, pensaba…y si lo hiciera se´ria al ire libre…jejejeje, lo dicho me encanta tu post..creo que estoy recuperando la ilusión…un beso

  5. Me encanto tu relato, creo que como muchas me siento muy identificada con lo que cuentas, podrias decirme por favor el nombre del sitio donde la celebraste?. Gracias

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