Shellac, ¿Dónde te has metido todo este tiempo?

Las novias deben llevar unas uñas bonitas. En esto estoy de acuerdo pero he de decir que bonitas no es sinónimo de largas.

Estamos acostumbradas a ver a novias con uñas preciosas y largas. Uñas muy, muy bonitas pero poco prácticas para la vida diaria.

Por esto mismo, dejarse las uñas largas para el día de la boda puede ser una misión imposible según el trabajo que desarrolles. Hay una solución fácil. Uñas postizas. Uñas postizas tan reales que a ver quién se atreve a decir que no son tuyas.

Atrás quedaron esas uñas cuadradas y duras con las que jugábamos de pequeñas y nos pegábamos con SuperGlue, aunque he de reconocer que mis uñas postizas favoritas de pequeña eran aquellas que moldeaba a mi gusto con plastilina de colores. Ahora las uñas postizas son todo un mundo y una maravilla, la pega más común es que, según el tipo que elijas pueden dejarte destrozada tu uña natural.

Mis uñas se resisten desde siempre a ser largas. Es una guerra que tengo perdida. Ellas crecen un poco y deciden que ya es bastante y empiezan a romperse. Da igual los productos que les aplique, que me las pinte o que les ponga fundas protectoras, ellas se rompen igual. Mi trabajo ayuda a que se rompan así que no es raro el día que alguien me escucha decir: se me ha roto una uña. Explicado esto podréis imaginar que mi manicura diaria no es de foto precisamente.

De cara a la boda, me preocupaba este tema. No podía ser una novia con uñas feas. Compré mil productos para endurecer, tome vitaminas, las limaba con cariño y amor pese a mi odio a las limas, mi madre me compró una lima de Swarosky para hacer este proceso más bonito, pero no, no hubo manera. Rompían y rompían.

Llegaron los primeros comentarios de amigas insinuando que me pusiera uñas postizas. ¿Postizas? Claro,postizas y largas. ¿Largas? Recordé hace años cuando junto con una compañera de trabajo nos la pusimos para un evento. Y fuimos protagonistas del evento. Todos los allí presentes pudieron observar como no podíamos coger un boli, se nos caían los cubiertos, parecíamos gatos con guantes, y de abrir y cerrar cremalleras y bolsos mejor ni os hablo. Un show fue aquello de las uñas postizas y largas.

Pase noches y noches visualizándome en la boda con uñas bonitas y mi ya marido dándome la comida por no poder apañarme con los cubiertos, me imagina haciendo ruido en el borde de la mesa al dar una y otra vez con las uñas (eso sí se nos daba bien, en aquel evento imitamos el trote de los caballos como nunca con nuestras uñas), me veía arañando a algún invitado sin querer y sabía que firmar sería toda una odisea. Vamos, que si llevaba uñas postizas casi que le preguntaba al concejal si podía poner la huella dactilar en vez de firmar.

Después de una  aquellas noches de deliberaciones varias, a la mañana siguiente bajé al centro de estética con todos mis temores. Entré y fui directa. ¿Qué vamos a hacer con mis uñas? Y ahí, en ese momento, vi la luz. SHELLAC.

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¿Qué es Shellac? Es una manicura permanente. Una manicura que endurece (doy fe) tus uñas y que además, apliques el color que apliques lleva un brillo muy, muy bonito. Llevaría las uñas cortas y con Shellac. Este tipo de manicura dura 15 días, además tendría mis uñas bonitas durante mi luna de miel. Me lancé a la piscina y pedí cita para hacérmelo el día antes de la boda pero ya que estábamos, que me lo pusieran también en los pies que así luciría uñas por las playas.

Y así llegó el día antes de la boda. Allí estaba yo, decidiendo colores y diciendo que manicura francesa no, por favor, que no me gusta nada de nada. Decidimos que llevaría un color porcelana y empezamos. Manicura, aplica esmalte, mete la mano en la máquina, saca la mano, mete la otra, aplica esmalte de nuevo, otra vez a la maquina…Y a la media hora tenía mis uñas cortas pero bonitas y perfectas.

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¿Lo mejor? Su secado. Es tan rápido que en cuanto la chica te dice que ha terminado, es eso, ha terminado. Adiós a cargarte alguna uña de la que abres la cartera o de la que te subes la cremallera. Nada poner uña contra uña para ver si están. Te dicen listo y es listo.

¿La duración? Yo volví de la luna de miel y las tenía intactas. Hay gente que dice que le duran menos o se le desconchan. Yo sólo puedo decir que con lo desastre que soy me aguantaron perfectamente los 15 días.

¿Y qué paso después? Después me hice fan del Shellac y cada vez que tengo un evento social  corro a que me lo apliquen y siempre luzco uñas bonitas, muy bonitas.

Vamos, que en mi boda lucí uñas, fui totalmente independiente con los cubiertos, no arañé a nadie y en el cóctel di explicaciones de que me había echado en las uñas que tenía un brillo tan bonito. Y es verdad, el Shellac tiene un brillo sea cual sea el color que apliques que llama la atención.

Fue uno de los descubrimientos que hice mientras preparaba la boda y uno de los que se quedaron conmigo.

Porque da igual si eres de uñas largas o de uñas cortas, de manicura francesa o de uñas de colores, si las tienes débiles o fuertes o si te las muerdes. Sean como sean tus uñas, el Shellac te las hará más bonitas el día de tu boda. Seguro.

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