El menú de boda, ese gran protagonista.

Podemos comprarnos el vestido más espectacular de la temporada. El traje de novio más imponente.

Podemos decorar el lugar de la boda como si fuera un cuento. Podemos tener mil y un detalles. Podemos seleccionar una música que haga que todo sea más especial.

Podemos reír, llorar, hacer partícipes a nuestros invitados de todas nuestras emociones.

Podemos haber cuidado hasta el más mínimo detalle, tenerlo todo bajo control.

Podemos hacer todo eso y más pero no podemos descuidar el menú.

Hay que ser sinceros. En nuestro país, y en algunas zonas más que en otras, se gana a la gente por el estómago. Si la comida falla el día de tu boda, todo lo demás será un segundo plano. Pasarán los años y la gente hablará de tu boda, pero siempre alguien se acordará de la comida.

No hay que presionarnos. Está claro que el día de la boda hay que tener suerte y que todos los componentes que hemos ido encajando enel tiempo previo funcionen bien. Es cierto que el cocinero puede tener un mal día, se le puede ir la mano con la sal, puede quemar el pescado o puede que la carne no esté en su punto. No me refiero a eso. Esto no lo podemos controlar.

Lo que podemos controlar es los platos que comerán nuestros invitados, el aperitivo que tomarán y esa bebida con la que se refrescarán o acompañarán la comida.

Dicho esto, creo que uno de los momentos más importantes de los preparativos de una boda es la prueba de menú. Hay sitios que por política de empresa o por tener ya un nombre creado no ofrecen prueba de menú. Recuerdo cuando visite un restaurante que me gustó mucho y nos dijeron que se elegían los platos por fotografía. ¿Cómo? No, yo no me arriesgo, es el menú de mi boda no una cena en un hamburgueseria con los amigos.

Dicho esto, a continuación os voy a dar unos pequeños consejos/pautas para el día de la prueba de menú. Alguno los llevé a la práctica, otros reconozco que no.

-El horario de la prueba. Si la boda es de tarde, hacer la prueba de cena y si la boda es de mañana, hacer la boda al mediodía. En ocasiones, el tipo de platos que te ofrecen son diferentes y no hay que olvidar que las cantidades que ingerimos no son las mismas a la hora de la comida que para una cena, por lo tanto creo que lo ideal es que la prueba sea en un horario similar al que tendrá lugar el banquete en el día de la boda.

-El aperitivo, nos la jugamos. Son muchos los restaurantes que te dicen que el cóctel no se prueba. Exigirlo. ¿Por qué? Son ya pocos los sitios cuyo cóctel de bienvenida se compone de croquetas, calamares, canapés fríos y gambas a la gabardina. Hoy en día muchos aperitivos llevan cosas que nunca hemos probado y tendremos que saber a qué saben. Imaginar que el día de la boda uno de los pinchos que componen el aperitivo sabe a horrores, ¿qué hacemos?

-Agenda, libreta o un simple folio. Lo que quieras, pero llévate algo para apuntar. Probar el menú no significa que debas elegir los platos en el momento. ¿Si tardamos más tiempo en elegir lo que llevaremos puesto porqué elegir la comida en un rato? A veces, lo vas a tener tan claro que en el mismo momento confeccionarás el menú de la boda (éste fue nuestro caso) pero otras dudarás, por lo que te aconsejo que te lleves algo para tomar notas que harán que tus deliberaciones sean más sencillas. Anota todo lo que se te ocurra relacionado con lo que se te ocurra: sabor, presentación cantidad..

-El lugar de la prueba.Hay restaurantes de bodas que te hacen la prueba de menú en otro sitio de su misma cadena o de los mismos dueños. Para mí esto es un error. La prueba de menú no se hace sólo para la comida, la prueba del menú se hace también para ver cómo queda la mesa, como salen los platos, como ves el salón desde tu mesa presidencial. Mi recomendación es que todas las pruebas de menú se hagan en una mesa vestida y colocada como lo estará el día de la boda y que los platos salgan con la misma presentación que en el día más importante de nuestros vidas.

-¿Qué probamos? A veces, pedimos probar demasiados platos y lo que conseguimos con esto es liarnos aún más. Mi recomendación es que probéis dos platos de cada: dos entrantes, dos carnes y dos pescados. Si al finalizar la prueba hay alguno que no os convence, podéis solicitar otro día la prueba de una tercera carne o un tercer pescado pero yo creo que dos es la cantidad ideal de platos para tener las cosas claras y hay que reconocer que viendo los platos en papel ya tenemos una ligera idea de si nos va a gustar o no.

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-Es nuestro menú de boda. No hay que olvidarlo. Soy la primera que piensa que cuando organizamos una boda debemos hacerlo pensando también en los invitados, es cierto, pero en el caso de la comida no debemos olvidar que somos nosotros. ¿A qué me refiero? Yo no concibo una boda donde el novio o la novia sean alérgicos a una comida y ésta vaya en el menú. No me entra en la cabeza y sin embargo he ido a bodas donde esto ha ocurrido. ¿Por qué puede ocurrir? Imagino que por muchas cosas pero en los casos que conozco ha sido porque es uno de los platos más populares del Norte y parece que un menú de boda sin él es menos menú. Me refiero al marisco, nuestro adorado marisco. He de decir que yo soy una fan incondicional del marisco, que nuestros invitados preguntaron varias veces por él antes de la boda y que mi respuesta siempre fue la misma: el novio es alérgico por lo que no hay marisco. ¿Echaron en faltan mis invitados el marisco? No, ni se acordaron de él. Arriesgamos y pusimos un plato poco conocido y con secreto del cocinero pero que estaba a la altura. Repitieron la mayoría de ellos y todavía hoy nos preguntan por ese plato. Todos quedamos encantados y el novio no tuvo que comer un plato diferente. ¿Cómo un novio, en su menú de boda tiene que cambiar un plato? Yo no lo entiendo.

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-Ir siempre acompañados. Hay sitios que ofrecen la prueba del menú sólo para dos personas y el resto tiene que pagar un suplemento por acudir. Sin duda, pagarlo. Seis bocas deciden mejor que dos y aunque la decisión final sea vuestra, viene muy bien contar con otras opiniones.

-¿Tú qué bebes? Probar los vinos y las bebidas que se servirán en la boda es también muy importante. Es cierto que la mayoría de los novios seleccionan las que vienen en el menú pero en ocasiones, si son amantes del vino igual tienen otra idea en mente. Otras veces, los novios detestarán el vino. ¿Mi recomendación? es tu boda, si te apetece comer/cenar con agua porque no te gusta el vino adelante. Adelante incluso si quieres cenar el día de tu boda con una CocaCola o una Fanta Naranja. Ésta fue una de las anécdotas de mi boda. Los camareros sacaban vino, mucho vino y nuestra gente es de cerveza, de mucha cerveza. Mirar a la mesa de mis tíos y verlos a todos con su botellín de cerveza, disfrutando como son ellos o mirar a mi lado y ver a mi abuela, en toda una mesa presidencial, pedirse su “fantitadenaranja” fue uno de los momentos más grandes. Sí, puede que no sea lo correcto ni lo más bonito, pero al final en una boda hay que sentirse cómodo.

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-La prueba del menú es también el momento ideal para hacer pequeñas preguntas (si aún no las hemos hecho): el ratio de comensales por camarero, si la comida sale emplatada o en bandeja, si las botellas se dean en la mesa o sirven los camareros, opción de repetir los platos (nunca entenderé los sitios en los que tienes que pagar un plus si quieres que tus invitados tengan la opción de repetir), posibilidad de que alguien cambie un plato sobre la marcha, bebidas que van incluidas en el precio de la barra libre, indicar esa bebida atípica que beben algunos de nuestros invitados…

Y se te quedarán muchas preguntas más sin hacer, o se te ocurrirán en los siguientes días pero siempre hay tiempo de hacerlas. Os lo dice una que hizo preguntas hasta unas horas antes de la boda.

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4 comentarios en “El menú de boda, ese gran protagonista.

  1. Buenos y acertados consejos para elegir el menú de la boda. Nosotros somos uno de esos novios que tuvieron que repetir la prueba del menú porque ese día el cocinero no estuvo muy acertado. Otra cosa que hicimos fue preguntar invitado por invitado si tenían alergias o problemas con algún plato para buscar alternativas. Sólo tuvimos una embarazada a la que le cambiamos uno de los platos y se quedo encantada con el detalle. Hay que tener en cuenta que aunque es tu boda hay que cuidar a las personas que ese día deciden acompañaros.

  2. Desde luego estoy de acuerdo, en mi boda de lo que mas se acuerda la gente es de que comieron como reyes!!!! el menú es muy imortante, y a mi me encanta cuidar a los mios, por lo que la elección fue una dificil decisión!!! gran post!!! Gracias por tu comentario en mi blog. Un beset.

  3. Yo reconozco que ahí me equivoqué. Por que hicimos una boda cóctel, y no nos ofrecieron prueba. Nos fiamos mucho del nombre y renombre del sitio en cuestión y luego hubo fallos. Nos quedamos con muy mal sabor de boca.
    Ahora, que trabajo en el mundo bodil, a mis clientes siempre les digo: toooooodo por contrato. Incluso muchas veces yo misma les hago el documento exigiendo al restaurante una serie de garantías.
    En un día así, nada debe fallar.
    Estoy de acuerdo contigo en que se deberían dar a probar también en la prueba de menú, los aperitivos de bienvenida. Pero en la gran mayoría de los sitios no lo hacen…

  4. Lo que todo el mundo olvida es;
    -Para preparar una boda son muchas horas de trabajo.
    -Los camareros lo toman muy en serio, y se ponen en el lugar de los novios.
    -Estan a su pleno servicio.

    Y lo que casi siempre olvidan los clientes y los novios que es un trabajo duro, asi que seria un detalle agradecer al personal y rascar un poquito el bolsillo.

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