Propósitos, promesas y esas cosas.

Este es el primer año de muchos que no tengo una lista de propósitos. Y no la tengo no porque éstos no existan, sino porque aún no he tenido tiempo de ser consciente de que hemos cambiado de año y asumir que prometí que este año me pondría las pilas. Aún no, aún sigo poniendo 2012 cuando relleno algún impreso. Es algo normal en mí, todos los años me pasa igual, hasta casi Febrero yo no cambio el año en los documentos.

Y como no tengo propósitos, en parte mejor porque así no tengo que incumplirlos, me he acordado de los propósitos que me marqué el año pasado. El 2012 era el año de mi boda, por lo que todos y cada uno de mis propósitos fueron relacionados con ella.

La gente aún seguía diciendo que me faltaba mucho y la verdad, es que al final, me faltó tiempo (o ganas, todo hay que decirlo) para llevar a cabo mis propósitos. Eso sí, no me he olvidado de ellos y he pensado que podía ser un buen tema para abrir este año 2013:

PROPÓSITOS BODILES Y OTRAS COSAS QUE SE VAN QUEDANDO POR EL CAMINO

Como os he comentado, hace un año tenía frente a mí un papel lleno de frases (y algún que otro garabato) de los que eran mis propósitos. He aquí algunos de ellos:

 

1– Dieta, este año vamos a ser grandes amigas.

Durante el 2011 había perdido bastante peso. Puedo decir que fue el año que más fuerza de voluntad tuve y la dieta más funcionó. Pensaba seguirla en el 2012 pero al final se quedo en una mentira de las buenas. Alegué temas personales, nervios, estrés y me dí a la comida. Muchas veces a la comida basura. Creo que cogí algún kilillo pero novias de hoy, he de decir que misteriosamente los últimos 15 días antes de la boda y comiendo todos los días precocinado (dieta muy saludable ya veis) los kilos volaron por sí solos. ¿Que no estaba esquelética? Es cierto, pero yo nunca lo fui. El día de la boda estaba bien, me veía bien y con un vestido que se me caía (por favor!!si podéis probar el vestido el día antes mejor que mejor…a 4 días de la boda y adelgacé!)

 

2–Hucha, voy a llenarte de millones.

De millones no. De miles tampoco. De calderilla. De calderilla sí. Yo pretendía allá por Enero de 2012 meter mucho dinero en mi hucha y abrirla antes de la boda y llevarme una sorpresa. No fue así. Siempre aparecía algún flechazo que tenía que comprar, un gasto inesperado o un capricho nuevo y al final, el dinero no terminaba en la hucha. Ahora está medio llena de céntimos y su nuevo objetivo es ir de compras por Madrid. ¿El año? No preguntéis.

 

3–Voy a ir comprando las cosas de la boda poco a poco

Yo quería adelantar gastos bodiles. Querer quería, pero a día de hoy he de reconocer que la mayoría de los gastos los hice durante los dos meses anteriores al evento. Es cierto que algo adelante, pero poca cosa.

 

4–No voy a dejar todo para última hora

Ja, ja, ja. Esta es la risa de mi familia cuando lo vieron. Aquí la que escribe es la reina de la última hora y no quiero ni acordarme de mi maratón el día antes de la boda o la misma mañana. No puedo decir que dejé todo para última hora pero sí muchísimas cosas.

 

5–Elegiré las cosas que pueda con antelación.

Este lo cumplí. ¡olé! Elegí muchas cosas de la boda con mucha antelación. Hoy no lo haría así. Aquí la reina de la última hora es también la reina de la indecisión y lo que un día me parece perfecto al siguiente me puede parecer erróneo. Dude de todo o casi todo pero no cambie ninguna cosa de las que ya eran definitivas.

 

6–No me meteré en la vestimenta del novio.

Mentira y de las gordas. Durante días y noches me decía a mi misma que no iría a su compra del traje, que no quería saber como iba pero un día entramos en una tienda por casualidad y a los dos se nos fue la vista al mismo traje. Cuando meses después inició su búsqueda yo no pude quedarme en casa sin saber cómo le quedaba aquel traje que nos había gustado. Lo ví, sabía cómo iba a ir pero aún me sorprendió el día de la boda. La magia no se perdió.

 

7–No despilfarraré en la boda

Lo cumplí hasta unos meses antes. Gastaba lo necesario en lo necesario pero un día decidí que nos tirábamos a la piscina. Decidí que tirábamos para adelante con todos esos gastos en esas pequeñas cosas que, aunque encarecieran la boda, la harían más especial.

carta

 

El 8, el 9 y el 10 estaban en blanco. Estaba convencida de que a lo largo del año se me ocurrirían propósitos nuevos. No fue así. O si ocurrieron, no los llegue a tener en cuenta.

A pesar de haber incumplido casi todos mis propósitos, puedo decir que no me arrepiento porque al final, todos esos propósitos incumplidos me hicieron más feliz. También me hicieron estresarme mucho, pero soy de las que piensan que dejarse llevar es mejor que seguir un índice así que eso fue lo que hice: escribí mis propósitos, los pegue en mi pared y los miré de vez en cuando. Después, hice lo que me dio la gana. Que así es como se disfruta más un año.

Y es que al final, te marques los propósitos que te marques, los cumplas o no, todo va a salir bien. Seguro.

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5 comentarios en “Propósitos, promesas y esas cosas.

  1. Tus propósitos de 2012 se parecen mucho a los nuestros para 2013. Nos casamos en septiembre y desde ahora queremos ir haciendo los detalles handmade para que no nos pille el toro pero aún no hemos empezado. Ya te contaremos si los cumplimos o no.

  2. No sé porqué pero los propósitos se suelen quedar sin conseguir… jejejeje. Espero que este año sí que consigas lo que te propongas!

    Respecto a tu pregunta en mi blog, si te han regalado un kit para hacer un album yo le empezaría sin falta! Generalmente los kits vienen muy completos y yo creo que es una muy buena forma de empezar 😉

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