¿A quién invito?

Una de las cosas que más quebraderos de cabeza da al organizar una boda suele ser hacer la lista de invitados. Meses después llegará la hora de ubicarlos en mesas y entonces la etapa anterior te hará reír pero hoy vamos con el primer quebradero.

Yo siempre digo que hacer la lista de invitados juntos es mejor. Es nuestra boda, ¿ por qué vamos a hacer dos listas y luego juntarlas? No, mejor nos sentamos con papel y boli y entre los dos la hacemos.

Puedes pensar que vosotros tenéis claro a quién invitar. Y sí, puede ser. Todos tenemos a personas que no se duda en invitarlas y que sus nombres vienen a la mente solos pero luego, una vez que terminas con ellos vienen los “quizás”. Y aquí, en los quizás es donde tenemos que echar el resto.

Tenéis que decidir si queréis una boda pequeña o grande. Normalmente se suele hablar de bodas íntimas o grandes pero a mi este término no me gusta porque opino que una boda grande, también puede ser una boda íntima. Puede que mi padre tenga 8 hermanos, mi madre 7, todos estén casados y con dos hijos cada uno… Suma a la otra parte de la familia, los amigos de ambos y ya tienes una boda grande, sin embargo no hay compromisos, por lo que sí es íntima.

A menudo, las parejas de novios se obsesionan con el número de invitados (yo lo hice). Tendemos a pensar que cuánta más gente haya en la boda mejor y no siempre es así. Muchos restaurantes tienen número mínimo de comensales (aunque por suerte y gracias a la crisis ya son muchos los que los van eliminando el mínimo) pero si tienes una boda pequeña y no llegas a ese mínimo que te piden en el lugar que os ha gustado, sigue buscando, habrá otro lugar especial esperándote. También tienen problemas las bodas con un gran número de invitados, habrá sitios preciosos en los que no entrarán.

Hacer la lista puede que te lleve varios días. Un día la haréis, luego la revisaréis… Y muchas veces la volveréis a revisar. Puede ser que en el tiempo desde que se elabora la lista hasta la fecha de la boda se tachen nombres y se añadan nuevos. 

Sea boda grande, o boda pequeña, invita sólo a la gente que realmente te apetezca. Es vuestra boda. 

 

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Empezaremos con la familia. Estos están fijos pero… ¿la familia hasta dónde? Hasta donde quieras o hasta donde haya trato. En nuestra boda limitamos familia a tíos y primos carnales de los novios. Podríamos haber llenado muchas más mesas con hermanos de abuelos y primos de nuestros padres pero consideramos que no tenía mucha lógica cuando son gente con la que no tenemos trato alguno. Yo pienso que no debes invitar al primo Miguel porque es el primo Miguel, sino por el trato que tienes con él. Por esto, sólo vosotros sabéis dónde cortar en la familia. Puede ser que tú familia sean tus padres y hermanos o que tú familia sean tus padres, hermanos, tíos, tíos abuelos y primos segundos. En ambos casos estaréis a gusto y, al fin y al cabo, es de lo que se trata en una boda, estar a gusto.

Amigos. Estos son los imprescindibles. Aquí no dudaréis, seguro. Amigos de la novia, amigos del novio y amigos comunes. Sabemos que hay amigos que vienen y van y otros con los que se ha perdido el contacto o amigos que ves una vez al año. A veces, estas personas distanciadas son más importantes en tu vida que esos amigos con los que te tomas una caña todos los días. Tú decides. La boda es una buena excusa para levantar el teléfono y decirle a ese amigo que hace 3 años que no ves que te gustaría que estuviera en tu vida, contarle a ese amigo de la universidad con él que ibas a comerte el mundo que de momento éste no te lo comes, pero que te vas a comer un menú de boda y te gustaría que él estuviera en una mesa cercana o enviarle unas cuantas fotos de vuestras hazañas a ese amigo del pueblo que veías todos los veranos y proponerle vivir esta juntos. 

Hay amigos, que aunque no estén en nuestro día a día, no tengan la importancia ya en nuestra vida que tuvieron en su día, siguen siendo importantes. Sí te acuerdas de él o de ella, si es esa persona con la que te ves y parece que no ha pasado el tiempo, si algo dentro de tí te dice que sí, que lo tienes que invitar, hazlo. Hay personas a las que no llamamos todos los días, ni todos los meses, ni todos los años pero que de repente, al organizar nuestra boda, nuestro corazón se acuerda de ellos.

Yo tuve una de esas personas. Le envié un mail. Se lo escribí de golpe, sin pensar, contándole todo lo que habíamos sido juntos, recordándole las veces que nos reímos, lo mucho que compartimos. Finalmente, no pudo asistir pero envió un mensaje que hizo que yo rompiera a llorar al terminar mi boda. La boda había sido sólo una excusa para decirnos que aquellos dos amigos adolescentes que compartieron buenos momentos seguían existiendo.

Los amigos de nuestros padres son nuestros amigos. O no. En este caso hay que diferenciar. Los padres pagan la boda o la pagan los novios. Si son los padres los que pagan la boda para mi no hay nada más que decir, ellos deciden. Si son los novios los que se la costean, está claro, ellos eligen. 

Siempre hay algún amigo de los padres que es especial para vosotros porque al fin y al cabo, siempre ha estado en vuestra vida. En este caso, vosotros añadiréis su nombre a la lista antes de que tus padres te lo digan. Siempre hay algún amigo que no te importe que éste en vuestra boda, pero recordar que es vuestra boda, con vuestra gente.

Una opción que me gusta mucho cuando un padre se emociona y quiere invitar a todo el que conoce a la boda, es proponerle organizar una comida días antes con ellos. Que los invité a comer, que lo celebren entre ellos y que rían. Porque, vamos a ser sinceros, ¿ pintan algo en tu boda esos amigos de tu padre con los que juega la partida todos los días en el bar ? Puede que sí, que esos amigos sean importantes pero puede que sólo sean amigos de vinos y en este caso, mucho mejor celebrarlo, nunca mejor dicho,  con unos vinos.

Los vecinos.  Hace 30 años no se dudaba, los vecinos también se venían de boda. Hoy en día yo sólo concibo invitar a los vecinos si realmente se tiene relación con ellos. No entiendo a la gente que quiere invitar al vecino de enfrente porque se llevan muy bien y por no dar que hablar invita a todo el bloque. No, hablar van a hablar siempre e igual les das más que hablar teniendo a esa vecina cotilla del segundo en la boda que no invitándola. Vecinos si, pero si además de vecinos son amigos.

¿Nos llevamos el trabajo de boda? Si no puedes ver a tu jefe, te pasas el día criticándolo con tu compañero, ¿por qué darle la invitación? Si hay un compañero que no soportas, el turno se te hace interminable cuando estás con él, ¿quieres verlo también el día de tu boda? Es cierto que el día de tu boda puede ser que los veas de lejos, que te den dos besos y no los veas más pero aquí, como en el caso de los vecinos, yo sólo invitaría a compañeros de trabajo si ya son algo más que eso y a los jefes, si realmente me llevo bien con ellos. 

Ante todo, para saber a quién invitar y a quién no, piensa que es vuestra boda y debéis estar cómodos. Debéis poder ser ante vuestros invitados como realmente sois. Debes tener la certeza de que ríes, hables, bailes, grites, te caigas, te levantes y te vuelvas a caer, te emborraches, te hagan bromas los amigos o te pongas el mundo por montera, todos tus invitados sonreirán porque os conocen y no les extrañará. 

Porque al final, en una boda se trata de disfrutar, disfrutar de que os queréis, disfrutar el uno del otro, y disfrutar de vuestros invitados. Levantar la cabeza y ver siempre una mirada cómplice, una mirada que ya conoces de sobra. Eso es, en gran parte, disfrutar de una boda.

 

Foto: Pinterest

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7 comentarios en “¿A quién invito?

  1. Es un trabajo complicado el de la lista de invitados, estoy totalmente de acuerdo con lo que dices… Es muy difícil decir: Hasta este punto…

    Feliz año!

  2. alquimistadeboda, sí es muy difícil decir hasta aquí pero por suerte, siempre lo haces en el punto exacto y el día de tu boda no te falta nadie ni te sobra nadie por causas tuyas, los que se lo han querido perder por su cuenta allá ellos

    Lorena Calaembi y es que la lista de invitados parece tan fácil y es tan complicada!!!

  3. Pues yo tengo unas dudas…!!!! Vamos a hacer una boda íntima: solo padres y hermanos (en mi caso vendrán dos primas hermanas mías porque no tengo hermanos, con sus padres y sus parejas). No seremos más de 25 pers. Pero el problema viene en los amigos. Por su parte está más que claro. Por la mía, un mar de dudas. Tengo las amigas de la universidad, que en su día estábamos muy unidas y a día de hoy nos vemos 3 veces al año. No sé si me hace ilusión que estén. Supongo que si dudo, es un NO. Solo se lo diré a una amiga con la que estamos muy unidas a día de hoy. Pero no se si me estoy equivocando… :S

    • Esa duda es algo que sólo tú sabes… Yo te puedo decir que había un par de amistades que habían sido muy importantes para mí y que decidí invitar aunque a fecha de la boda estuviéramos más que distanciados… Y la verdad que a lo largo de ese día vivimos un montón de miradas cómplices, de abrazos sinceros que llevaban dentro años enteros y de sonrisas…! Lo verdaderamente importante no es cuántas veces al año os veáis, sino cómo son esas veces… !!!!

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