Un lugar para nuestra boda. Nuestro lugar.

Ya tenemos fecha. También tenemos ilusión. Mucha. Ilusión nos sobra (al menos de momento, no nos vamos a engañar, llegarán momentos en que ni ilusión ni nada que se le asemeje debido al estrés…pero eso, eso toca más adelante) y ahora tenemos que buscar, elegir nuestro lugar, ese lugar que hará nuestra boda más especial.

La hará más especial porque pienso que una boda especial no la hace el mejor restaurante, ni el mejor vestido de novia, ni las invitadas con los modelazos más espectaculares. No, una boda la hace especial unos novios vestidos de novios pero que siguen siendo ellos, unos invitados que luzcan modelazos (o no) con los que se sientan cómodos y un restaurante acogedor, donde los novios se sientan como si fueran a comer allí cada domingo, o como si se tomaran allí unas cañas todos los días al salir del trabajo y es que si existe comodidad, familiaridad y trato cercano entre el restaurante y los novios, eso traspasará a los invitados y todos se sentirán, aún más, en familia.

Da igual si la ceremonia es civil o te casas por la iglesia. No nos engañemos, el lugar donde transcurre la mayor parte de la boda es en el restaurante, por eso la importancia de esta elección.

Será en el restaurante donde los invitados se agobien si los espacios son pequeños, donde disfruten bailando en esa pista de baile tan bien iluminada, donde se chupen los dedos (y a poder ser, literalmente) con la comida, donde valoren el servicio de los camareros. También será aquí donde disfruten de las vistas del cóctel o donde se saquen fotos por el entorno y sera aquí, el lugar donde surjan todos los recuerdos acerca de la boda. ¿Es o no importante?

Puede ser que tengáis muy claro qué restaurante queréis para vuestra boda. Aún así yo os recomiendo mirar algún otro, aunque en principio sea sólo por comparar nunca se sabe donde puede surgir el flechazo.

Antes de iniciar la búsqueda, os recomiendo hacer una lista con vuestros imprescindibles, esas características que el lugar ha de reunir para pasar la primera criba o para ser elegido a la primera.

Las nuestras eran:

1- Un lugar donde no se hiciera más de una boda al día.

No es que no me gusten los lugares que celebren más de una boda o que tuviera miedo a coincidir con el mismo vestido con otra novia (es más, si pasase esto correría a avisar a alguien para que nos sacara una foto) pero en todos estos preparativos nunca se me ha olvidado la anécdota de mi ya marido y sus amigos poniéndose un traje un sábado cualquiera y yendo a colarse en varias bodas en un restaurante conocido de aquí. Con estos antecedentes, me entenderéis.

2- Que tenga cocina propia.

Nos daba igual con equipo de restauración propio o que dispusiera solamente de las instalaciones y pudiera trabajar un catering pero el gasto que supone el montaje de una cocina temporal para una boda no lo teníamos contemplado en nuestro presupuesto y queríamos evitar este extra.

3- Un sitio donde no se hubiera casado ningún amigo

No nos apetecía repetir sitio. Nos llamaba la atención de ir a uno nuevo para nosotros y para ellos.

4- Tenía que disponer de sitio para realizar una ceremonia civil.

Ya os comenté anteriormente que decidimos casarnos en festivo por que el Ayuntamiento de nuestra ciudad no oficiaba bodas por lo que había que ir a otro lugar (cosa que no nos importaba en absoluto) y hacer una ceremonia en el propio restaurante.

Con estas premisas, entre Diciembre del 2010 y enero del 2011 visitamos 27 restaurantes de Asturias. ¡27! Si eres de fuera de Asturias puedes pensar que no son tantos, pero aquí, que las distancias son cortas puedo decir que nos recorrimos casi, casi, toda la oferta hostelera para bodas existente en nuestra Comunidad. Desde LLanes a Soto del Barco, pasando por Piloña, Grao y Colunga. Añadirle Gijón y Oviedo y algún lugar más dónde no habíamos estado nunca ni en los alrededores. 26 restaurantes después teníamos una lista de pros y contras y nada claro, porque al final, resulto ser que,en esto también, en nuestro caso, los últimos serán los primeros.

A estas alturas, puede que te estés preguntando porqué visitamos todos los restaurantes y no descartamos ninguno previamente al leer opiniones en Internet o ver un dossier de bodas en la pantalla del ordenador. Pues precisamente por eso, porque las opiniones al fin y al cabo son opiniones, y en estos lares puedes encontrarte de todo y de todos y porque para mi, ver un dossier de bodas en una pantalla es demasiado frío, me va más el face to face.

Es cierto, esos meses gastamos más de lo previsto en gasolina, hacíamos malabares para coincidir los dos libres y poder concertar citas en los restaurantes (incluso alguno cerrado por obras tuvo que atendernos igual ante mi insistencia de lo difícil que sería para nosotros volver a coincidir en descansos) pero también es cierto que a día de hoy, recordamos esos dos meses como los mejores de todos los preparativos de la boda: visitar salones, ver suites, leer menús, pasear por los exteriores de los restaurantes… Todo ello buscando el lugar donde nos sentiríamos NOVIO y NOVIA, en mayúsculas.

Reconozco que tras la visita y si la lista de pros ganaba a los contras, solía enviar varios mails con dudas que no había planteado en un primer momento y que para mi eran (y son) importantes antes de cerrar una reserva en firme. A continuación, os dejo esas preguntas por si os sirven de ayuda.

1- Hora de finalización del evento.

Queríamos una boda de tarde y que acabará por la madrugada. Muchos hoteles te exigían una hora de finalización para evitar molestias a los huéspedes del hotel.

2- Si el lugar era un hotel, si había obligatoriedad en reservar todas las habitaciones del mismo.

Nos encontramos con varios sitios que nos lo exigían y que, automáticamente quedaron descartados. Es cierto que teníamos invitados de fuera pero nosotros no podíamos costearles el alojamiento y pagando ellos no me atrevería en la vida a imponerles una habitación u otra. Al final, les busqué un hotel barato y funcional ya que sólo usarían para dormir dos noches, cerca de nuestra casa para que ayudaran el último día si hiciera falta y les puse el autobús en la puerta del mismo para llegar hasta el lugar de la boda. Todo solucionado.

3- Posibilidad de repetir el menú

No nos fijábamos si los platos rebosaban comida o era cocina moderna. Lo que nos importaba es que los invitados pudieran repetir las veces que quisieran de lo que quisieran. Los sitios que no te ofrecían esto (parece mentira que existan) o los que nos cobraban un suplemento por ello fueron, también, descartados.

4- Un plan B para el cóctel y la ceremonia

Vamos, un plan b para la lluvia en general. No tenemos que olvidar que estamos en Asturias y aquí llueve más que sol hace. A la lluvia le debemos este verde tan bonito que tenemos pero debemos estar preparados. Me enseñaban jardines espectaculares para la ceremonia pero luego no había un lugar (no pedía que fuera bonito, sólo que fuera un lugar) por si llovía… Lo mismo ocurría con el cóctel. Terrazas acogedoras y bien decoradas pero si llovía tendría que hacer el cóctel en el mismo salón que el banquete, y eso tampoco lo quería. Como ya dije, una boda son muchas horas y no quería que la gente estuviera todas en el mismo espacio.

5- Acceso de Autobús hasta allí

Visitamos sitios que estaban en unos parajes idílicos, recuerdo viajes por carreteras estrechas, con curvas, llenas de hojas, con la nieve al fondo en ocasiones… preciosas pero por las que un autobús no puede transitar. Y eso lo teníamos claro, no queríamos que los invitados tuvieran que coger su coche para llegar.

6- Facilidad para montar extras en la boda

Por aquel entonces, yo ya tenía una carpeta con un montón de ideas guardadas para llevar a cabo. Era importante que en los restaurantes fueran flexibles y se amoldaran (ya no pedía que lo entendieran) a todo lo que yo les iba a proponer en nos meses.

Y así, tras mails con preguntas, visitas a todos ellos (varias a algunos de ellos) tomamos la decisión y elegimos el sitio en el que pasaríamos el mejor día de nuestra boda. ¿Fue complicado? No. Tras esa lista de pros y contras, anotaciones varias, mails y un montón de dudas, llegamos a visitar el último sitio y allí, en el parking nada más bajarnos del coche mi ya marido me miró y me dijo: “Yo aquí me veo vestido de Novio”. Sólo nos había hecho falta el parking y ya había ocurrido. Al salir de aquella visita, les sacamos mil pegas a todos los demás que habíamos visitado. Había pasado. El restaurante nos había encontrado a nosotros.

Imagen

Fotos: Algunos de los lugares que visitamos.

1. Restaurante Las Delicias, Gijón. 2. Hotel VilladeSella, Ribadesella. 3. Palacio de Rubianes, Piloña. 4. Palacio de Luces, Colunga.

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6 comentarios en “Un lugar para nuestra boda. Nuestro lugar.

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