Pedir la mano. Dar un anillo.

Si hablamos de boda hay que hablar, sí o sí, de pedidas de mano.

Puede ser que tú ya hayas tenido la tuya o que tú chico aún esté preparándola. Quizás se han invertido los papeles y tú hayas organizado la pedida de mano (si es este caso me declaro fan tuya) o puede ser que te hayas cansado de esperar a que te dijeran la frase que todas sabemos y has sacado tú el tema en una conversación cualquiera.

En cualquiera de los supuestos yo creo que todas las chicas tenemos nuestras pedidas.

Hay chicas que tienen su pedida de mano con rodilla hincada y anillo incluido, chicas que se encuentran su anillo en una caja de pizza, chicas que no tienen anillo pero que un día cualquiera, en una playa cualquiera han escuchado “¿quieres casarte conmigo?” o incluso puede ser que la suegra te haya dicho un “por favor cásate ya y llévatelo de casa”.

Sea cual fuera tu pedida, la has tenido. Durante los preparativos serán muchas las personas que te preguntaran como fue la pedida, o simplemente si existió pedida. Cuando a mi me hacían esa pregunta solía contestar que no tuve pedida, que nosotros (o mejor dicho yo) decidimos (decidí) que nos (me) casábamos … pero ahora sé que debería haber dicho que sí, que sí tuve pedida y contarla.

Porque para mí, llegar de la boda de unos amigos, tumbarme en la cama con mi chico y, entre comentarios de qué bien lo pasamos, qué bonito todo, decirle “oye, yo me caso, así que ya lo sabes”. Rebatirle su cara de sorpresa y su “¿cómo?, decirle que sí, que me caso y que estaba avisado y después discutir entre bromas sobre en qué año tendría lugar el evento, fue la pedida más bonita del mundo. Es cierto, mi pedida fue una decisión unilateral comunicada a la otra parte interesada, pero bonita. Y luego tuve mi anillo, más que por iniciativa de mi chico lo conseguí por pesada. Un anillo comprado en vacaciones, que me queda grande porque me lo probé con los dedos hinchados del calor, que no se puede arreglar porque lleva nácar y que no es un anillo de compromiso, pero es mi anillo.

Es cierto, no lo voy a negar, una cena en vuestro restaurante favorito, a la luz de las velas, una noche romántica en ese hotel que siempre os ha llamado la atención, una comida en un sitio especial con la familia o en un momento de las vacaciones en ese lugar especial… Son momentos idóneos para preparar y llevar a cabo una pedida, casi, casi de película, sacar ese anillo o el reloj (ya hemos dicho que las chicas también podemos organizar la pedida) o ese regalo que queramos hacer, o sin regalo… Y esta pedida seguro que la contaremos, llamaremos a las amigas para enseñarles el anillo, lo colgaremos en las redes sociales y nos emocionaremos al decírselo a nuestra madre.

Y…¿por qué no compartir con las mismas ganas e ilusión esa pedida si ha surgido mientras comíais una pizza tumbados en el sofá y viendo el fútbol? O si entre la conversación para hacer la lista de la compra, o practicando vuestro deporte favorito, o en una tarde de cervezas entre amigos surgió y te pregunto que si te casabas con él (o viceversa) sin anillo y sin nada preparado. O porqué no contar a la gente que un buen día, intentando arreglar o cambiar el mundo en una de esas largas conversaciones sobre muchas cosas y al final sobre nada, decidisteis que os apetecía casaros.

Y da igual no tener anillo. Da igual no tener reloj. Da igual no tener regalos de compromiso porque lo que importa es la decisión que se ha tomado.

Y eso, chicas, lo tenemos todas.

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4 comentarios en “Pedir la mano. Dar un anillo.

  1. Ayy como te entiendo!!! Lo nuestro fue tener la idea en la cabeza e ir mirabdo cosas, y cuando preguntamos en una iglesia y nos dijeron la fecha que quedaba libre fue el momento en el que realmente decidimos que si, que nos casabamos, asi que romanticismo cero pero fue….intenso. y mas cuando bajabamos en el ascensor y me dijo: porque tu… te quieres casar verdad?? Me lo tome como una pedida ( despues de tener la fecha jajaja). Y no, no hubo anillo hasta pasados muchos meses de ser un poco pesada, pero el dia de la prueba del menu ahi estaba mi anillo, precioso y no se ha separado de mi dedo nunca mas. Asi que tienes toda la razon, sran como sean las pedidas son unicas y especiales para cada una

  2. Jajaja! Que crack!
    Me recuerdas a mi, yo también fui la que dije, nos casamos! A mi novio en el trabajo le iban a trasladar a Madrid por un año, así que le dije, si te vas, nos casamos. Al final no se fue a Madrid pero nos casamos. Y no tuve anillo de pedida por que no me daba más, pero tuve perro de pedida. Un schnawcer al que adoramos, pero que quiere más a mi marido que a mi. En fin…

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